domingo, 25 de diciembre de 2011

Ven ya

    "Aquí estoy. Como ves, no fallo a mi cita de cada tarde. Ojalá pudiera decir de ti que al menos una tarde acudiste a mi encuentro. ¿Será hoy esa tarde? Ya casi he perdido toda esperanza. No entiendo tu manera de actuar. No tenías prevista una cita con mi Margaret pero quisiste encontrarte con ella, no tenías cita con mi único hijo pero también lo buscaste y, para mi desgracia, lo encontraste. Aún así no tengo miedo a tu llegada, es más, soy yo quien te espero y ya estoy siendo demasiado paciente, ¿no crees? Dios mío, ¿por qué eres tan testaruda? Yo ya no tengo nada que ofrecer. ¿Has visto mis manos? ¡Están muy viejas! ¡Son inservibles! ¿Sabes que me tengo que valer de las dos para coger un vaso? y hay veces que se me cae al suelo y barrer todos los cristalitos me es imposible...
    No sé que quieres de mi, Soy un soldadito de juguete cansado y viejo que tú insistes en poner en primera línea de combate siempre. ¿Por qué no te apiadas ya? Estoy solo, sin ganas ni fuerza para cualquier cosa. Por favor..."
    Así, tras la plegaria, el anciano empezó a sentir cada vez menos el dolor propio de su edad hasta que este desapareció. La muerte, por fin, se apiadó de él.



Sí, hoy, día de Navidad, estoy pesimista.

2 comentarios:

  1. A pesar de la muerte del ancianito, me ha gustado mucho.
    Lo has relatado genial y me quedo con la frase: "Soy un soldadito de juguete cansado y viejo que tú insistes en poner en primera línea de combate siempre".
    ¡Feliz Navidad!

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  2. ¡¡FELIZ NAVIDAD Y MIS MEJORES DESEOS PARA EL NUEVO AÑO!!

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